Miradas (I)


Siempre lo negaron pero era más que evidente, había algo especial en la manera en que se encontraban sus miradas. Era como si algo se disparara, como si millones de partículas cargadas estuvieran en espera de aquel singular pretexto para iniciar un frenético recorrido, desatando toda clase de reacciones a su paso.

Algunas veces sus miradas se atraían, y lo hacían con tal fuerza que estas amenazaban incluso con arrastrar a sus propietarios con ellas. ¿Qué son un cuantos kilos de mortalidad cuando de poderes tan extraordinarios se trata?. Vistazos alternados, mutuos, que se posaban un instante sobre los labios del otro, relajaban por momentos la tensión solo para acabar retornardo un pestañeo después con una intensidad renovada. Dos fuerzas complementarias intentando cambiarse mutuamente, entremezclándose, intentanto de alguna manera ser una misma.

Otras veces sin embargo, ni bien se cruzaban y ya se estaban repeliendo, se esquivaban, rubores de por medio, o bien, salían apuradas violentamente en direcciones opuestas. Pero aún entonces la sensación no resultaba incómoda en absoluto, pues no se podía juzgar individualmente el momento, se intuía como parte de algo mayor, de un todo, una pieza más de ese baile de atracciones y rechazos.

Era todo un espectáculo, y no eran pocos los que permanecían atentos de aquel intercabio cada vez que se sucitaba, siempre pendientes y espectantes del posible descenlace. Cosas de lo mas curiosas esas que ocurrían con sus miradas, cuando intervenían esas extrañas fuerzas magnéticas casi ficticias de las que seguramente nunca nadie les ha hablado, pero de las cuales muy probablemente al igual que yo, ya conozcan bastante.

Comentarios

Entrada Populares